jueves, 27 de septiembre de 2012

ORACIÓN CÚBREME CON TUS ALAS ANGEL MIO

 
 
 
 
Cúbreme con tus alas,
ángel mío.
 
Cuídame en esta vida que es muy corta,
aunque muy trabajosa su carrera.
 
Y en ella necesito de tu ayuda
para salir airoso en la tarea.
 
Y, cuando Dios venga a juzgarme,
en la última tarde de mi historia,
recíbeme entre tus brazos muy alegre,
porque quiero vivir contigo eternamente.

 
Amén

 
 
 

miércoles, 19 de septiembre de 2012

ORACIÓN A SAN RAFAEL ARCÁNGEL PATRONO DE VICTIMAS, MÉDICOS Y PEREGRINOS

 
 
 
San Rafael Arcángel,
acompañante de la Madre peregrina,
saeta amorosa de Dios,
Ángel del amor y del dolor,
tu llevas el cuerno de la Salvación
en la lucha de los espíritus contra la prepotencia Satánica;
 
Patrono de las almas víctimas,
de los médicos y peregrinos, ayúdanos y asístenos.

Dios Santo, Inmortal y Todopoderoso,
tuya es la creación y nuestra vida
¡despiértanos por los Santos Ángeles!,
y danos la fuerza de seguir tu llamada
a donde tu nos llames y cuando tu quieras.
 
Amén.
 
 
 
 

ORACIÓN A SAN RAFAEL ARCÁNGEL PARA PEDIR SANACIÓN

 
 
 
Glorioso Arcángel San Rafael
medicina de Dios,
guíame (o guía a...) en este viaje
de aprendizaje y purificación,
ayúdame (o ayuda a...) a reconocer
las lecciones que me (le) liberen
de todas mis (sus) culpas,
preocupaciones y pensamientos negativos.
 
Sé guía en el camino de la salvación,
en ruta al Amor Divino,
para ver reflejado en toda la creación,
el poder de regeneración y curación de Dios.
 
Te ruego que seas compañero
en este viaje por la vida
y un apoyo constante con la autoridad
que representa tu cayado.
Rodéame con tu capa,
y derrama tu medicina de luz sobre todo mi (su) ser.
 
Gracias amado arcángel Rafael,
por tu amor sanador y compañía curativa,
en este sagrado peregrinaje del cuerpo,
para encontrar la unión con el alma,
según la voluntad divina,
de manera perfecta,
para el bien de todo el mundo,
y bajo la gracia de Dios.
 
Amén.
 
 
 

domingo, 16 de septiembre de 2012

ORACIÓN AL HERMANO ANGEL

 
 
 
Hermano Ángel,
hazme quedar pequeño,
pobre y humilde;
 
Mueve mi alma a escondidas
para que sea ingeniosa en el espíritu de sacrificio
y expiación en el amor,
junto con todas las almas víctimas,
llegando de esta manera a ser,
como una chispita en la zarza ardiente
sobre la cual Dios desciende para ser adorado.

ORACIÓN A LOS ANGELES DE LOS SANTOS SAGRARIOS

 
 
 
 
Ángeles de los Santos Sagrarios,
levantadme 7 veces si he pecado
7 veces, y 7 veces a causa del Señor,
quien aquí me espera misericordiosamente.
 
Conseguidme tanta fuerza al separarme del Sagrario
para ir a mi jornada, que el recuerdo de mi Señor
jamás se apague, y al contrario,
me abrace en adoración perpetua.
 
Amén.
 
 
 
 

viernes, 14 de septiembre de 2012

LETANÍA AL ARCÁNGEL SAN MIGUEL

 
 
 
 
-Cristo, óyenos.
-Cristo, escúchanos.
-Señor, ten piedad de nosotros.
-Cristo, ten piedad de nosotros.

                -Señor, ten piedad de nosotros.               


(A CONTINUACION RESPONDER RUEGA POR NOSOTROS EN CADA ALABANZA)

-San Miguel,
-Tú, cuyo nombre es un relámpago,
-Tú, cuyo nombre es un himno a Dios,
-Serafín del incensario de oro,
-Elevada llama de amor divino,
-Perfecto adorador de Dios,
-Modelo de sumisión amorosa,
-Modelo de pronta obediencia,
-Leal servidor de Dios,
-Primer heraldo de la verdad,
-Primer defensor de la fe,
-Primer testigo de Dios,
-Instigador de la lucha contra Satanás,
-Ángel apóstol de los ángeles,
-Celador del Reino de Dios,
-Primer defensor de la justicia,
-Primer vengador del buen derecho,
-Abogado nuestro,
-Portador de las llaves del abismo,
-Tú que encadenas a Satanás,
-Justiciero de Dios,
-Portaestandarte de la Trinidad,
-Guerrero de armas de luz,
-Espada de Dios,
-Terror de los traidores y de los perjuros,
-Terror de los orgullosos demonios,
-Centella de Dios,
-Tú que llevas las siete estrellas,
-Vencedor de la primera guerra,
-Virrey de los ejércitos de Dios,
-Inspirador de valentía,
-Tú que guerreas por el mundo,
-Defensor de los hijos de Dios,
-Ángel que vale por mil ejércitos,
-Esperanza de los combatientes,
-Intrépido soldado de Dios,
-Refuerzo dado a las justas causas,
-Liberador de los oprimidos,
-Caballero de Dios,
-Angel de los pastores de Navidad,
-Angel de Cristo en agonía,
-Ángel de la aurora pascual,
-Consejero de Constantino,
-Guerrero del castillo del Santo Ángel,
-Protector de la unidad católica de España y de las Naciones Hispanoamericanas,
-Cantor de los gozos marianos,
-Espejo del Altísimo,
-Ángel vicario del Verbo,
-Protector de la Iglesia militante,
-Consolador de la Iglesia purgante,
-Honor de la Iglesia triunfante,
-Tú, que recibes la confesión de nuestros pecados,
-Tú, a quien la Iglesia implora en nuestra última hora,
-Tú, cuya potente voz despertará a los muertos,
-Introductor de las almas al cielo,
-Asiste de Cristo en el Gran Día,
-Heraldo de las sentencias eternas,
-Precantor de las alabanzas divinas,
-El más elevado de los serafines,
-Príncipe de los nueve coros de Angeles.
 
 
ORACIÓN

San Miguel Arcángel,
defiéndenos en la lucha.
 
Sé nuestro amparo contra la perversidad
y acechanzas del demonio.
 
Que Dios manifieste sobre él su poder,
es nuestra humilde súplica.
 
Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial,
con el poder que Dios te ha conferido,
arroja al infierno a Satanás,
y a los demás espíritus malignos
que vagan por el mundo para la perdición de las almas.
 
Amén.
 
 
 
 

ORACIÓN A SAN MIGUEL ARCÁNGEL CONTRA EL DEMONIO

 
 
 
San Miguel Arcángel,
defiéndenos en la lucha.
 
Sé nuestro amparo contra la perversidad
y acechanzas del demonio.
 
Que Dios manifieste sobre él su poder,
es nuestra humilde súplica.
 
Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial,
con el poder que Dios te ha conferido,
arroja al infierno a Satanás,
y a los demás espíritus malignos
que vagan por el mundo para la perdición de las almas.
 
Amén.
 
 
 
 
 

jueves, 13 de septiembre de 2012

CORONA ANGÉLICA DEL ARCÁNGEL SAN MIGUEL

 
 
 
De acuerdo con una piadosa tradición el arcángel san Miguel declaró a una persona devota que le sería grato se pusieran en uso las siguientes oraciones en honor suyo. La propagación y difusión de esta devoción se debe a una religiosa carmelita del monasterio de Vetralla, diócesis de Viterbo (Italia), muerta con fama de santidad en 1751. El 8 de agosto de 1851 Pío IX concedió indulgencias a la práctica de este piadoso ejercicio.
A ser posible, delante de una imagen del santo Arcángel, hacer un acto de verdadera contrición y rezar a continuación devotamente las siguientes salutaciones:
 
V. Oh Dios, ven en mi ayuda.
R. Apresúrate, Señor a socorrerme. Gloria al Padre...
 
 
SALUTACIÓN I.
 
Un Padrenuestro y tres Avemarías al primer coro angélico.
Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del celeste coro de Serafines, suplicamos al Señor nos haga dignos de una llama de perfecta caridad. Amén.
 
SALUTACIÓN II.
 
Un Padrenuestro y tres Avemarías al segundo coro angélico.
 
Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del coro celeste de Querubines, quiera el Señor concedernos la gracia de abandonar el camino del pecado, y de correr por el de la perfección cristiana. Amén.
 
SALUTACIÓN III.
 
Un Padrenuestro y tres Avemarías al tercer coro angélico.
Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del sagrado coro de los Tronos, infunda el Señor en nuestros corazones un espíritu de verdadera y sincera humildad. Amén.
 
SALUTACIÓN IV.
 
Un Padrenuestro y tres Avemarías al cuarto coro angélico.
Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del coro celeste de las Dominaciones, quiera el Señor concedernos la gracia de poder dominar nuestros sentidos y corregir las pasiones depravadas. Amén.
 
SALUTACIÓN V.
 
Un Padrenuestro y tres Avemarías al quinto coro angélico.
Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del celeste coro de las Potestades, dígnese el Señor librar nuestras almas de las asechanzas y tentaciones del demonio. Amén.
 
SALUTACIÓN VI.
 
Un Padrenuestro y tres Avemarías al sexto coro angélico.
Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del coro de las admirables Virtudes celestiales, no permita el Señor que caigamos en las tentaciones, sino que nos libre de todo mal. Amén.
 
SALUTACIÓN VII.
 
Un Padrenuestro y tres Avemarías al séptimo coro angélico.
Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del coro celeste de los Principados, dígnese Dios llenar nuestras almas del espíritu de verdadera y sincera obediencia. Amén.
 
SALUTACIÓN VIII.
 
Un Padrenuestro y tres Avemarías al octavo coro angélico.
Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del coro celeste de los Arcángeles, quiera el Señor concedernos el don de la perseverancia en la fe y en las obras buenas, para que podamos conseguir la gloria del paraíso. Amén.
 
SALUTACIÓN IX.
 
Un Padrenuestro y tres Avemarías al noveno coro angélico.
Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del coro celeste de todos los Ángeles, dígnese el Señor concedernos que nos guarden en la presente vida mortal, y después nos conduzcan a la gloria eterna de los cielos. Amén.
 
 
 
A continuación se rezan cuatro Padrenuestros: el primero a San Miguel, el segundo a san Gabriel, el tercero a san Rafael, y el cuarto a nuestro Ángel Custodio.
Se concluye este ejercicio con la siguiente antífona y oración final:
Antífona. Gloriosísimo príncipe san Miguel arcángel, cabeza y jefe de los ejércitos celestiales, depositario de las almas, vencedor de los espíritus rebeldes, doméstico en la real morada de Dios, nuestra guía admirable después de Jesucristo, y de excelencia y virtud sobrehumanas, dignaos librar de todo mal a todos los que acudimos a Vos con confianza, y haced por medio de vuestra protección incomparable que adelantemos cada día en servir fielmente a nuestro Dios.
V. Rogad por nosotros, oh gloriosísimo San Miguel arcángel, príncipe de la Iglesia de Jesucristo.
R. Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.
 
Oración.
 
Omnipotente y sempiterno Dios, que con un prodigio de bondad y misericordia para la salvación de todos los hombres elegisteis por príncipe de vuestra Iglesia al gloriosísimo san Miguel arcángel; os suplicamos nos hagáis dignos de que con su benéfica protección nos libre de todos nuestros enemigos, para que ninguno de ellos nos moleste en la hora de nuestra muerte, sino que seamos conducidos por él a la presencia de vuestra divina Majestad. Por los méritos de Nuestros Señor Jesucristo. Amén.